Hace muchos años, siguiendo las desbocadas órdenes de mi corazón, me fui haciendo
dedo hasta Valencia y ya desde allí, con pocas pesetas en mis bolsillos, me
colé en un tren para llegar a Gandía, el lugar donde se encontraba la persona
que, en aquellos días y noches, daba una razón de ser a todos mis acelerados
latidos. Era la primera vez que estaba en el Levante, y cuando iba en el tren
me sorprendí mucho al descubrir los arrozales que se extendían a ambos lados de
la vía; si me hubiesen dicho que me acababa de despertar en la legendaria China
no lo hubiese dudado. Después, descubrí el mar Mediterráneo y en su orilla, el
bendito azar quiso que la llamada de mi corazón encontrase el eco soñado. Por
supuesto, la imagen de los arrozales pasó a un muy segundo término, pero, aún
así, quedó convenientemente archivada en mi disco duro. Es curioso, ha pasado
tanto tiempo desde este recuerdo tan lejano que me da la sensación de que
pertenece a una anterior reencarnación.
Ver vídeo aquí
Miles de días más tarde, y habiendo, incluso, cambiado de siglo, me encontraba
impartiendo un curso de guión en las dependencias de ACE (Agencia Nacional del
Cortometraje), situadas por entonces en la madrileña Calle Mayor. Uno de mis
alumnos se llamaba (y llama) Javier Navarro, un joven ingeniero de Valencia que
se había apuntado a las clases respondiendo a su escondida vocación. Fue tal
nuestra mutua empatía que la noche en que nos despedíamos, él me pidió estar
presente en alguno de mis próximos rodajes, y yo, que en ese momento (y aunque
suene raro) no tenía todavía claro cuál sería misiguiente proyecto, ni corto ni perezoso, le
propuse que se lanzase al vacío y se atreviese a ayudarme a producir un corto
que, obviamente, se rodaría en Valencia, y que de ese modo, yo estaría
encantado de tenerlo a mi lado y enseñarle todo lo que fuese posible, en la
preproducción, rodaje y posproducción. Para mi gran sorpresa y alegría, Javier,
tras unas mínimas dudas, se apuntó a la aventura y yo, con el entusiasmo que me
embarga en cada nuevo proyecto, me encerré en mi casa y dejé abierto el grifo
de mi imaginación.

lunes, 22 de abril de 2013
jueves, 29 de noviembre de 2012
Análisis de guiones cinematográficos
Riguroso estudio sobre el conjunto total de un
guión: su estructura, la redacción de las acotaciones, los diálogos, y la
transparencia del concepto general y/o la historia.
Un veredicto objetivo sobre el resultado que
ofrece la lectura de un guión de cara al personal técnico y artístico, así como
el posible inversor: productoras, televisiones, entidades públicas….
Correcciones, sugerencias, dudas y otras
cuestiones siempre justificadas. No pretendemos evaluar características
personales; nos limitamos a dar nuestro parecido sobre el material. Si nos
gusta diremos el por qué, y si no, también.
En nuestro caso, los precios son muy asequibles y variarán si se trata de un
cortometraje o de un largometraje. Para
un corto, de hasta 20 pag. serán 50 € , y para los largos, de hasta 100 pag,
serán 300 €. Los que superen esa extensión (y por favor, sin trampillas
tipo cuerpo 8 a 1 espacio) tendrán su correspondiente plus. Por supuesto, unas
paginillas de más no serán tenidas en cuenta; y todos sabemos lo que significa
“unas paginillas”.
Si estás
interesado, ponte en contacto con alberponte@hotmail.com
y el mismo día, además de informarte sobre nuestras condiciones y métodos de
trabajo, te reenviaremos un breve documento con varios extractos de trabajos
realizados.
Obviamente,
contamos con la previa autorización de sus autores, y al margen del total
anonimato sobre el título de la obra, los pequeños fragmentos escogidos no
revelan nada sobre el argumento principal.
No existe el guión perfecto, pero sí la posibilidad de
intentarlo.

jueves, 9 de agosto de 2012
A propósito de Las palabras necesarias
Acababa de
llegar la primavera del año 2001. Todo era muy distinto a la película de
Kubrick; ni monolitos, ni valses en el espacio sideral, ni siquiera un fugaz
viaje en el tiempo capaz de darnos
respuestas a las preguntas más básicas. O sea, que todo seguía igual de
contradictorio, y seguíamos empeñados en apostar a ciegas por la felicidad. La
única polémica que ya no tenía sentido era la del cambio de siglo, pues,
definitivamente, ya estábamos inmersos en el Siglo XXI.
Por
entonces (pensé que no volvería a comenzar un párrafo así), yo tenía la suerte
de vivir en una hermosa casa, dónde, como suele suceder, había una nevera.
Hasta aquí, todo normal; que viene a ser el prólogo que siempre antecede a los
sucesos extraordinarios. Dentro de la nevera. Allí estaba el resorte que
encendería la mecha. En una pequeña lata permanecían vírgenes los pocos metros
de celuloide que se habían librado de ser violados durante el rodaje en La
Gomera de “El Momento Oportuno”, un cortometraje bélico ambientado en plena
guerra de Vietnam. Viendo aquella lata que contenía apenas 6 minutos de
fotogramas vacíos, mi instinto depredador agitó mis entrañas de cineasta
convulsivo. Seis minutos, seis minutos…necesitaba encontrar una historia que
pudiese contar en tan poco tiempo.
¿Y por qué
tenía que ser una historia? Quiero decir que, aún siendo yo un amante
empedernido de las estructuras narrativas clásicas, comencé a plantearme que no
me vendría mal cambiar de paleta, e incluso, de pincel. Los pensamientos de una
mujer. Las imágenes que nos permiten ahorrarnos palabras que subrayan lo
evidente. Mi mente dejándose llevar como una balsa de troncos por el Mississippi
pero sin Huckleberry Finn a bordo. Tan sólo una mujer que recuerda las dudas
que tenía hasta que comprendió que es la vida la que nos guía, y no al revés,
aunque ya vivamos en el Siglo XXI.

martes, 10 de abril de 2012
Comienza la cuenta atrás.
(Esta entrada tuvo que publicarse en la tercera semana de enero, pero, el stress y las prisas no son buenas amigas.....se nos quedó en el tintero. Aquí os la dejamos para que entre otras cosas podasi echar un vistazo al nuevo corto, número 60 de Alber)
Lo bueno, o lo malo, de las demarcaciones temporales es que nos ayudan a establecer puntos de partida o metas finales. Por ello, cada uno de Enero nos auto-engañamos pensando que el caprichoso azar o la voluntad divina nos acaba de brindar una nueva oportunidad. En la anterior “carrera” de doce meses, tropezamos en dos de cada tres obstáculos, y llegadas las postrimerías de Diciembre vemos como otros se suben al pódium mientras nosotros llegamos, casi de últimos, y con la lengua fuera.
Pero no importa, nos decimos, comienza una nueva carrera, y esta vez no me voy a dejar sorprender; luchare con más energía y por fin, veré mis sueños hechos realidad. Si os sirve de consuelo, es muy posible que, aunque hayáis logrado alguna de vuestras metas, al llegar el nuevo año, oyendo como rugen los motores, decidáis que tenéis que subir el nivel y conseguir superar nuevas cimas. Estamos inmersos y maniatados por una sociedad competitiva, y si no pisamos el acelerador, posiblemente, seremos descalificados. Dicen que existen lugares dónde el mayor triunfo consiste en ser feliz, y para ello basta con despertar cada día con ganas de respirar y de vivir en armonía con tu vecino. En fin, si eso es verdad, me temo que queda muy lejos y que no hay ninguna compañía de low-cost que nos lleve hasta allí.
A punto de comenzar la tercera semana de Enero, yo sólo puedo decir que las cosas siguen, más o menos, igual. Hace frío, tengo un corto a concurso en Notodofilmfest, espero dar pronto algún concierto y cruzo todos mis dedos para que en el 2012 pueda hacer, por fin, mi super planeado largo “Little Galicia”.

miércoles, 14 de marzo de 2012
Concierto
Me gustaría mucho que vinieseis esta noche a mi actuación (¿Qué otra cosa mejor podeis hacer?) es a las 22 horas, en el café "El despertar",que está en la calle Torrecilla del Leal 18, cerca de Antón Martín. LA ENTRADA ES GRATUITA.
Ah, y aunque en el cartel pone otra cosa, no habrá dos pases; o sea, que la cosa empieza a las 22 horas y así hasta que me matéis a tomatazos.
No lo dudeis, no todos los días se mata a alguien a tomatazos.
Ah, y aunque en el cartel pone otra cosa, no habrá dos pases; o sea, que la cosa empieza a las 22 horas y así hasta que me matéis a tomatazos.
No lo dudeis, no todos los días se mata a alguien a tomatazos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




